martes, julio 04, 2006

concurso de microcuentos

en mi ciudad, desde hace unos cinco an\os una emisora cultural ha venido haciendo cada an\o un concurso de microcuento, y yo solo me entere por casualidad hace apenas el an\o pasado. en ese an\o participe y quede entre los 16 finalistas y llegue a quedar entre los ocho mejores, (me gane una entrada a cine y un libro en ingles) pero este an\o me acabo de enterar que no clasifique y estoy algo, no se como decirlo, decepcionado de mis "talentos" como narrador de historias, pero bien, aqui estan estos microrrelatos para que opinen.

este primero fue el del an\o pasado y no le he cambiado absolutamente nada, lo escribi como en cinco minutos y en general fue rapido de hacer y corregir:

UNA SONRISA Y UNA MUECA

Con una sonrisa y una mueca me saludó una niña sentada en el carrusel del parque.

- Sí esa es. Me dijo un hombre a mi espalda con voz acallada al oído.

Observé nuevamente a la niña y le vi brillar los ojos mientras me sonreía con la mirada.

- ¿Hay algún problema? Murmuró nuevamente al oído

- ¡Ninguno! Le conteste sin vacilar. Necesitaba ese trabajo pues plata no había.

- Pues bien, vive allí. Me señaló una gran mansión que había cruzando la calle.

- ¿Sabes que tienes que hacer?

- Sí, sólo debo llevarla al auto el martes en la tarde. ¿Cierto?

- Así es… Adiós. Inmediatamente el hombre se alejó con pasos rápidos.

Llegado el día destinado, me hallaba nuevamente frente a la mansión, y la niña de nuevo me sonreía con una mueca. Me acerqué.

- Hola, ¿Cómo estas?

- Bien .contestó algo tímida

- ¿Quieres un helado? - Por allí venden unos muy sabrosos. Dije.

- ¿Me lo vas a regalar? Pregunto sorprendida.

- Sí.

Su rostro se mostró pensativo por un momento, después sonrió y aceptó con su cabeza. La tomé de la mano y me dirigí con ella a la esquina. El auto negro estaba precisamente allí estacionado. Cuando pasábamos por su costado repentinamente se abrió la puerta y la empujé dentro.

- No grites. Le murmuré al oído

El auto se puso en marcha y nos alejamos del lugar. Varias calles después me baje y al mirarla solo le pude hacer una mueca y sonreír, aunque sabia que su futuro era incierto…

el escrito de este an\o me tomo mas tiempo y correcciones y aunque me gusto en particular, talvez le falto la chispa que tenia el anterior:

EL TRABAJO

A la hora de acostarse Pedro, viendo en medio de las sombras de su habitación a su esposa dulcemente dormida recordó todos los acontecimientos de su jornada. Su imaginación vagó por las diversas situaciones que enfrentó aquel día, pero sobre todo recordó lo último que había hecho antes de llegar a casa: Su trabajo. Rememoró inmediatamente como esa misma mañana no deseaba hacerlo. Pero ya estaba hecho y eso le bastaba; tenía el dinero en su bolsillo y había recibido las felicitaciones por un muy buen trabajo realizado. ¿Qué más podía desear?

Sabia que era una pregunta insensata. Aquel trabajo le había ofrecido estabilidad económica para él y su familia. Gracias a su trabajo habían decidido encargar un bebe. Uno que venia en camino. Aun así, aquel trabajo no era lo que deseaba. Pues su insomnio se acrecentaba noche con noche al recordar todos aquellos trabajos terminados y todas aquellas vidas posibles. Eran momentos de debilidad, se lo decía a si mismo; momentos de debilidad que solo podían remitirse a un pasado mejor que nada tenia que ver con el ser de sangre fría que ahora era. Un ser al cual los instintos mas feroces renacían en cada trabajo.

Aun a sabiendas que era su debilidad, que aquellos rostros no se desvanecerían de su mente, de alguna forma tampoco los quería olvidar y esa era la mayor de sus contradicciones; pues se decía a si mismo que era la única forma que tenia para sentirse vivo. Entonces tenia que hacerse a la idea de que tendría que vivir así, vivir viendo en las noches rostros de desconocidos atormentándolo; era su precio a pagar; la tranquilidad de su alma.

Pese a todo, ya se había hecho a la idea de esto, a la idea de que mataba personas para poder vivir. De que era un asesino a sueldo. Su esposa no lo sabía; Pues ¿Qué ser amaría a otro que mata por negocio? Y una de las ideas más crueles que llenaban su corazón cada noche al verla a su lado, era que ella se enterase de su trabajo. Pero siempre se decía a si mismo cada noche, que esa no era la apropiada. Que ésta ya vendría y tendría que hacerle frente. Ahora estaba cansado para pensar en eso. Solo se decía que mañana seria otro día y por lo menos tendrían con que comer.


espero me den sus opiniones y lean este ultimo que se me ocurrio hoy mientras almorzaba:

Meditaciones

“¿En que piensas?”

“uhmm, cosas…”

“¿Piensas en si obtendremos el empleo… crees que habrán posibilidades?”

“Creo que bastantes”

“pero y que tal que no…”

“No seas tan negativo”

“¡No soy negativo!”

“No te alteres, ves como nos observa la secretaria”

“si, pero aun así, no soy negativo; solo pienso en que talvez los estudios que tomamos no sean suficientes”

“Lo serán. Estamos muy bien cualificados, deja de pensar así, se un poco mas optimista; se confiado”

- por favor señor Gutiérrez usted es el siguiente

- Muchas gracias señorita.


“Vamos nosotros…”

“Si...”

“Deja que hable yo, tu solo mantente callado”

“Tranquilo lo haré”


bueno eso es todo por hoy, les dedico un saludo.

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